De acuerdo con una definición entre comillas ‘popular’ que fácilmente podemos ubicar en wikipedia que es la nueva enciclopedia del WWW (World Wide Web): “La mayoría de los autores asocian a la ley de la atracción con la frase “lo semejante atrae a lo semejante”, usualmente aplicado al estado mental del ser humano:seguir para obtener toda la riqueza que queremos.

Esto significa que los pensamientos que una persona posee (sean estos conscientes o inconscientes), las emociones, las creencias y las acciones atraen consecuencias que corresponden a experiencias positivas o negativas. A este proceso se lo describe como “vibraciones armoniosas de la ley de la atracción”, o “tú obtienes las cosas que piensas; Tus pensamientos determinan tu experiencia”.” se plantea una fácil estrategia de la cual se habla a continuación.

Me parece interesante esa frase pues reúne en pocas palabras lo que es el centro o núcleo práctico de la Ley de la Atracción.

Puede que sepamos que en nuestra vida diaria no nos detenemos a darnos cuenta de en qué estamos pensando, pero es, así no lo queramos, el motor de nuestras acciones, de nuestras actitudes, de nuestra vida.

Las ideas, los pensamientos conscientes e inconscientes, las emociones, y las creencias son la fuente de vida de cada uno de nuestros días. Lo que pienso en este momento implica y trae consecuencias. Si despertamos por la mañana y lo único en lo que pensamos es en volver a dormir porque puede que hayamos pasado una mala noche, lo único que obtenemos de ese pensamiento, es en consecuencia, el permanecer en un estado de pereza y sopor a lo largo del día, casi como si nos hiciera falta esa energía que tanto sentimos en otras ocasiones, pero que ‘¡qué raro que hoy no!’.

Una de las mejores formas de lograr el control de nuestros pensamientos para luego encausarlos hacia donde los necesitamos, pues siempre estamos buscando algo mejor, es inicialmente monitorear esas ideas que en cada minuto recorren nuestras mentes de manera fugaz. Esto es lo que corresponde a la base, al periodo o etapa de observación desde el punto de vista científico positivista. Es pues esencial una observación de nuestros pensamientos a lo largo del día, o cuando ocurren situaciones o eventos particulares.

Así tomando papel y lápiz podemos durante un breve espacio de tiempo del cual dispongamos, apuntar en qué estamos pensando. Realizamos este paso a lo largo del día, temprano en la mañana luego de despertarnos y dar gracias al Universo (o cualquier concepto de Dios que cada uno tenga), mientras nos dirigimos al trabajo, mientras esperamos a que llegue algún cliente, mientras estamos incluso realizando una pausa activa en el trabajo, mientras vamos al toilette (cada segundo de vida es precioso y hay que saber utilizarlo de manera independiente de los juicios y tabús sociales), mientras esperamos en el teléfono a que conteste la operadora, en cada espacio de tiempo inactivo a nivel físico.

Luego de realizar esto durante una semana podremos tener lo que la psicología de la Gestalt llama un insight que consiste en una noción o idea de un panorama amplio que existe, pero que ninguno de sus elementos por separado nos permite vislumbrar.  Sabremos en qué pensamos la mayor parte del tiempo, y con base en esto podemos contrastar la realidad de nuestra vida; nos daremos cuenta de que aquello en lo que pensamos la mayor parte del tiempo es aquello que estamos trayendo cada día para nuestra vida y para la vida de aquellos que nos rodean. No estamos solos en la vida, pero es preciso hacer un trabajo interno que pueda beneficiarnos exponencialmente a nosotros mismos y nos permita aportarles a los demás.