Todas las leyes empiezan con el yo. La clave para armonizar contigo mismo es establecer el equilibrio entre tus pensamientos, tus emociones y tus actividades, lo cual se logra a través de tus decisiones cotidianas. La manera de vivir tu vida, desde tus pensamientos aparentemente sin consecuencias hasta tus decisiones mas trascendentales, determinará la cantidad de armonia en tu energía personal.

Los pensamientos equilibrados no son dispersos o llenos de preocupación; son tranquilos, centrados y enfocados en la tarea que se esta realizando. Este estado mental empieza con la aceptación de si mismo y sigue con la ecuanimidad frente a los caprichos de la vida. Puede sonar extraño, pero el tipo de energía que genera armonia proviene de permanecer centrado en dos intenciones aparentemente contrarias: aceptar responsabilidad plena y soltar el control.

La responsabilidad propia real significa que eres completamente responsable de tu calidad de vida. Estas a cargo de tus pensamientos y tus emociones, y por supuesto también de los resultados que obtienes en cada una de las áreas de tu vida. Esto puede resultar una tarea difícil, por lo cual es importante que lo veas más como un proceso. Todo el tiempo estamos viviendo, creando y atrayendo cosas a nuestra vida. Cuando tomamos mejores decisiones en nuestros pensamientos y actividades, nuestra frecuencia se eleva y nuestra conciencia cambia. A medida que pasa el tiempo, nuestras decisiones más elevadas se vuelven más espontaneas y fomentan una armonía aún mayor.

Una de las mejores maneras de iniciar ese proceso armonico es intervenir en tu autocritica. Los pensamientos equilibrados vibran con amor, incluso si el tema de dichos pensamientos eres tu mismo. La aceptación de si es la clave para elevar la conciencia y generar una energía más atractiva. No dudes en detener las autocriticas; no puedes estar en armonia contigo mismo al tiempo que generas sentimientos de odio contra ti.