Analice bien… “todo lo que pidáis”, Bueno o malo. Eso lo decide usted mediante su “libre albedrío” que es su potestad. Así que cuando usted dice: “soy tonto”, está poniendo en movimiento su energía para ser tonto. Si usted dice: “Yo no puedo” la acción comienza a presentarse y le da cumplimiento a la orden que usted ha enviado: “no puedo”. Igual le sucede si aplica sus palabras para hablar mal de otras personas. Cuando le dice a un hijo: “Tú eres insoportable… destrozas todo lo que ves”, le está colocando toda su energía en contra de él, convirtiéndolo inconscientemente, día a día, en el ser que dice usted que es: insoportable, destructor de todo lo que ve.

Esto también sucede cuando usted critica, juzga o condena a cualquiera de sus semejantes. No sabe el daño que se está haciendo con su forma de pensar, porque al decir: “ellos son unos desgraciados”, “El es un borracho irresponsable”, “Esa es una loca”. Está enviando toda su energía en contra del bienestar de esa o esas personas. Lo más grave, es que cuando usted tiene ese pensamiento, desconoce que todo lo que piense o diga sobre los demás, le llega es a usted, ya que la energía del pensamiento se le devuelve automáticamente de acuerdo con la ley universal de la compensación.

De ahí que normalmente a todas aquellas personas que son campeonas en la práctica del deporte nacional: “el chisme”, casi siempre les va mal; sus oraciones no se les ven y cada vez están peor y peor, perdiendo su energía sin darse cuenta.