Nuestra mente actua igual que una lente, con un cristal de infinitos aumentos. Si la centramos sobre lo negativo, como nuestros defectos y limitaciones, éstos aumentarán en proporción directa a la energía mental empleada (concentración), a la voluntad y a la imaginación (visualización) y a la persistencia o tiempo (frecuencia) con que aplicamos esa potente lente mental.

Hay personas cuya “lente mental” sólo se posa, sólo enfoca lo negativo, que se multiplica y acrecienta hasta el punto de convertir su vida en un rosario de desastres, derrotas y desgracias. No olvidemos que la ley del aumento y la ley de la atracción (todo atrae a su igual, a su semejante) unen sus fuerzas para bien y para mal. Por suerte para nosotros, está en nuestras manos enseñar a nuestra “lente mental” a seleccionar, a focalizar lo positivo en cualquier lugar y momento.

Cualquiera puede enseñar a su mente a enfocar sólo lo bueno, gratificante y deseable, y conseguir que crezca y se multiplique.

TANTO SI PIENSAS QUE PUEDES COMO SI PIENSAS QUE NO PUEDES, DE CUALQUIER MODO ESTAS EN LO CIERTO.